Embarazo y parto en una Labradora Retriever

Nuestra mascota está embarazada y seguramente tenemos muchas dudas y ansiedad. Es importante que nuestra perra sea controlada periódicamente por un veterinario que supervise su embarazo y pueda despejar todas las interrogantes que tengamos. Consultar con el profesional con respecto a su alimentación, actividad física y cuidados especiales que nuestra Labradora necesite es fundamental para que se sienta bien y sus cachorros nazcan sanos y fuertes.

Generalmente, el período de gestación de una Labradora es de entre 58 y 64 días. Es muy importante saber la cantidad de cachorros que lleva en su panza para determinar cuántos días puede durar su embarazo. Una de las principales causas que desencadena el parto es el estrés de los cachorros por falta de espacio dentro de su mamá. Además, comienza a escasear el alimento en el útero. De esta manera, cuantos más cachorros tenga la mamá, menos durará el período de gestación.

Los síntomas que nos indicarán que el parto se aproxima son: el jadeo, el abdomen duro, temblores y llanto. Cuando estos síntomas aparecen, el parto se producirá dentro de las 24 horas. Lógicamente no querrá ingerir ningún alimento y tendrá algunas pérdidas de tipo acuoso.

Para el parto es recomendable prepararle un lugar dónde se sienta cómoda: la “paridera”. Generalmente la paridera se prepara con maderas con el objetivo de delimitarle su propio espacio. Las maderas deben tener una altura que le permita a la perra entrar y salir sin necesidad de saltar y evitando que los cachorros salgan de allí. En cuanto al piso puede utilizarse algún cartón de tipo corrugado.

 

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Enfermedades congénitas: displasia de cadera

Foto displasia cadera perro labrador

El gran tamaño adulto de un labrador suele tener como consecuencia el desarrollo de una enfermedad denominada “displasia de cadera“. Aunque no necesariamente todos los perros la sufren, aquellos de mayor tamaño o que crecen rápidamente, pueden manifestarla.

Actualmente la ciencia veterinaria pone a nuestro alcance medicación adecuada para poder suministrar a nuestro perro y brindarle una mejor calidad de vida.

Esta afección es hereditaria por lo que lo más recomendado es la castración a fin de evitar el nacimiento de cachorros que también padecerán la enfermedad.

Los primeros síntomas son un decaimiento generalizado del animal: ya no juega como antes, pasa gran parte del día en reposo y hasta puede manifestar dolor al caminar.

Prevenir la displasia de caderas suele ser una tarea sencilla si estás alerta, iniciando los controles adecuados al cuarto mes de vida y luego cada seis meses. De este modo, en caso de sufrir la enfermedad, podrás tomar los recaudos necesarios para evitar su desarrollo a niveles más avanzados.

Otra medida muy saludable para evitar o tratar la displasia de cadera es la natación. Este ejercicio hace que el animal pueda desarrollar y fortalecer sus articulaciones sin desgastarlas y sin ocasionar impacto en las mismas. Dos veces por semana serán más que suficientes para que notes una mejoría significativa en los síntomas de una displasia.

Un punto muy importante es evitar que el animal desarrolle sobrepeso u obesidad, pues las primeras en sentirlo serán las articulaciones. Para ello es menester prestar especial atención a la calidad de su alimentación y frecuencia de la misma. Por ningún motivo debes suspenderle el ejercicio, pues mantendrá las articulaciones en movimiento y esto ayudará a disminuir el dolor.

Evita que el animal viva en un ambiente muy frío o húmedo porque estas condiciones profundizan la afección.

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