Cómo prevenir la rabia

La rabia es una enfermedad viral del sistema nervioso central.
La origina un virus que afecta principalmente al cerebro, llegando a él través de los nervios por una herida que el perro se lame, o alguna lesión en la boca.
La enfermedad se contagia de un animal de sangre caliente a otro, a través de mordeduras o del contacto de la saliva infectada con una herida, la incubación es variable, dependiendo de en qué zona del cuerpo se haya infectado, pero no menos a 10 días ni mayor a 4 meses.
La enfermedad se presenta de dos formas:
Furiosa: en esta forma aparece un evidente cambio de carácter, el perro se torna desconfiado, triste e nervioso, que pasa de sólo leve a muy excitado y extremadamente nervioso, con mirada fija de pupilas dilatadas y chorreándose saliva por la boca, luego inicia la parálisis de las extremidades comenzando y evidenciándose al principio por un andar vacilante, y por último ya no logra levantarse. La muerte llega rápidamente.
Muda: en esta forma el cambio de carácter también ocurre, se vuelve hosco comenzando a refugiarse en lugares oscuros y alejados, o, muchas veces sucede, que busca alterado la compañía de su dueño. La parálisis es progresiva y el animal muere a los 2 ó 3 días.
Como forma de prevenir esta espantosa enfermedad nunca salga con su perro Labrador sin correa y evite las peleas donde otros perros puedan morderlo.
Tener la casa, el jardín y el barrio libres de roedores también es buena prevención ya que son unos de los principales transmisores de la rabia.
Es imprescindible también la vacunación periódica contra la rabia ya que, existiendo esta maravillosa prevención, no existe motivo para dejar padecer a nuestra mascota tan espantosa muerte.
La rabia también afecta a los seres humanos, así que vacune a su Labrador y estará protegiendo a su fiel mascota y a toda la familia.

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La rabia es una enfermedad viral del sistema nervioso central.

La origina un virus que afecta principalmente al cerebro, llegando a él través de los nervios por una herida que el perro se lame, o alguna lesión en la boca.

La enfermedad se contagia de un animal de sangre caliente a otro, a través de mordeduras o del contacto de la saliva infectada con una herida, la incubación es variable, dependiendo de en qué zona del cuerpo se haya infectado, pero no menos a 10 días ni mayor a 4 meses.

La enfermedad se presenta de dos formas:

  1. Furiosa: en esta forma aparece un evidente cambio de carácter, el perro se torna desconfiado, triste e nervioso, que pasa de sólo leve a muy excitado y extremadamente nervioso, con mirada fija de pupilas dilatadas y chorreándose saliva por la boca, luego inicia la parálisis de las extremidades comenzando y evidenciándose al principio por un andar vacilante, y por último ya no logra levantarse. La muerte llega rápidamente.
  2. Muda: en esta forma el cambio de carácter también ocurre, se vuelve hosco comenzando a refugiarse en lugares oscuros y alejados, o, muchas veces sucede, que busca alterado la compañía de su dueño. La parálisis es progresiva y el animal muere a los 2 ó 3 días.

Como forma de prevenir esta espantosa enfermedad nunca salga con su perro Labrador sin correa y evite las peleas donde otros perros puedan morderlo.

Tener la casa, el jardín y el barrio libres de roedores también es buena prevención ya que son unos de los principales transmisores de la rabia.

Es imprescindible también la vacunación periódica contra la rabia ya que, existiendo esta maravillosa prevención, no existe motivo para dejar padecer a nuestra mascota tan espantosa muerte.

La rabia también afecta a los seres humanos, así que vacune a su Labrador y estará protegiendo a su fiel mascota y a toda la familia.

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