Cachorros de labrador

En este simpático video podemos disfrutar de los juegos de un pequeño labrador negro, que a la vez que se divierte mucho con su dueño está aprendiendo a socializarse, entrenándose mediante juegos y ejercitando sus músculos.

Y, sobre todo, logrando una relación de afecto que durará muchos años, ya que el Labrador es un perro amigable, compañero y muy dulce con sus dueños.

La sesión de juegos diaria debe perdurar a través de la vida del Labrador, trascendiendo a su infancia, ya que los perros de esta raza son muy juguetones y dependen de la actividad física para estar saludables y no engordar, peligrosa tendencia de los perros labradores.

Existen y se venden en el mercado numerosos accesorios para juegos, como pelotas de diversos tamaños, huesos para masticar hechos con cuero porcino, sogas, huesos de goma, juguetes interactivos para perros con comida dentro que los educan para evitar la masticación destructiva, etc.

Muchos juguetes para perros estan diseñados para servir en sesiones de entrenamiento y para educar a tu perro y mejorar así la convivencia dentro del hogar.

Tanto los juguetes como los ejercicios son necesarios para la salud y el compañerismo que tanto deseas que tu hermoso labrador posea.

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Compañeros de juegos

Aunque no he de extenderme mucho sobre la importancia que reviste en la formación de la personalidad y la consolidación de los afectos de un niño, una estrecha relación con una mascota, dejaré algunas breves consideraciones que ayudarán a forjar esos lazos indestructibles surgidos del más profundo amor por la vida:

  • Una mascota permite que el niño reconozca otras formas de vida y asuma responsabilidad por ella: alimentarlo, asearlo, protegerlo, pasan a ser tareas que contribuirán enormemente al proceso de socialización de todo niño.
  • La incondicionalidad de los afectos, proveerá a los pequeños de un espacio seguro de contención y entretenimiento.
  • Desafortunadamente, por la espectativa de vida propia de los perros, el niño aprenderá en algún momento que la muerte es parte del proceso natural de la vida y será una lección muy valiosa que le ayudará a enfrentar futuros duelos.
  • Toda enseñanza que pueda brindárseles a los pequeños de la casa en relación al respeto, la protección y los cuidados hacia la mascota, permitirá que el niño haga una proyección personal hacia otras especies, valorando la naturaleza en sus múltiples manifestaciones.

Sin embargo hay algunos detalles que deben ser observados muy estrictamente:

  • A pesar del carácter afable de los labradores, quizá los más indicados para integrar una familia con niños pequeños, resulta imperioso mantener una estrecha vigilancia sobre ambos. Recordemos que ni los niños ni los perros poseen mayor conciencia sobre su propia fuerza y destreza corporal y algún juego podría resultar peligroso para alguno de ellos, o ambos.
  • No debemos permitir que el niño perturbe al perro mientras éste está comiendo, pues – instinto canino al fin – el perro tenderá a proteger su alimento y podría tener alguna reacción agresiva hacia el menor.
  • Un labrador disfruta enormemente de los juegos con niños, por lo que buscará seguirlos y jugar con ellos tanto como sea posible. Enseñemos a los pequeños que si deciden correr para alejarse del perro, éste los perseguirá convencido de que es parte de la diversión. Entrenemos al perro, mediante órdenes claras y firmes, cuándo el juego ha terminado.
  • En el caso de bebés recién nacidos en la casa, es una buena idea que el perro “huela” al niño y que aprenda claramente que a la habitación del pequeño no puede ingresar. No olvidemos que tanto si ha llegado primero el perro como si se incorpora a la casa con posterioridad al nacimiento, habrá una cuestión “territorial” que resolver. No debemos dejar nunca al niño sin vigilancia pues las escenas de celos de uno hacia el otro suelen ser frecuentes.

Un perro es una mascota que vivirá gran parte de su vida junto a una familia que lo quiera, lo cuide y lo valore. Desarrollar esta relación con normas de seguridad bien claras, ayudará a construir una experiencia inolvidable.

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El entrenamiento de un labrador

La simpatía, hiperactividad y travesuras propias de esta raza cuando son cachorros pequeños, pueden convertirse en una verdadera tortura para sus dueños, si el perro no es entrenado a temprana edad.

Su agilidad y afición por los juegos, si no son “limitados” a tiempo, pueden tornarse en descontrol y se volverían mascotas casi imposibles de manejar.
El entrenamiento que requiere un labrador no es necesariamente profesional. El propio dueño puede inducirlo desde pequeño en el cumplimiento de normas simples y principios básicos de “buena conducta” para que pasado el tiempo, la convivencia se desarrolle por carriles de mutuo respeto y tranquilidad.

Una de las características más sobresalientes de la raza es su osadía y falta de temor a situaciones desconocidas, lo cual representa una ventaja (nuestra mascota será valiente, excelente guardián y temerario defensor de las personas u objetos puestos a su cuidado), y una desventaja a la vez (si no se le determinan normas esenciales de comportamiento, desoirá las órdenes de su amo y se lanzará en búsqueda y conquista de lo que le llame la atención… lo que sea).

Por eso es importante que desde pequeño comience a respetar y obedecer la voz de su amo. Esta habrá de ser firme pero cordial. Al igual que en la educación de un niño, una concesión puede marcar la diferencia entre la obediencia y la manipulación psicológica. Los labradores fijan sus ojos melancólicos en los ojos de su amo, y si éste cede en sus pretensiones habrá perdido un valioso territorio de autoridad que costará recuperar.

Las buenas acciones del labrador deberán ser recompensadas con golosinas (consigues algunas en tiendas especializadas) o cariñosas palmadas en el lomo. Sus malas acciones deben ser reprendidas (nunca físicamente) con palabras firmes, tono serio y con férrea pero amable intransigencia. Te asombrará descubrir cuán inteligente puede resultar tu mascota ante las explicaciones de por qué si y por qué no de determinada acción.

Si buscas un entrenador profesional para tu labrador, asegúrate de que cuente con la experiencia suficiente en la materia. Los labradores son una raza que aprende mejor a través de la cordialidad y la firmeza que ante los métodos severos y estrictos. Conversa con el entrenador en cuestión sobre cuáles son los modales a aplicar en el caso de tu mascota y decide en consecuencia.

Recuerda que tu labrador es parte de tu familia y no querrás ponerlo en manos de una persona inexperta o que aplique en él métodos inapropiados.

Con un buen entrenamiento, tu perro se convertirá en tu aliado y podrás disfrutar de su compañía, con seguridad, tranquilidad y sin sobresaltos.

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La personalidad del amo influye en el carácter del perro

Labrador Mirando el Amo

En entradas anteriores nos hemos ocupado del carácter de estos magníficos perros. Hoy profundizaremos sobre el tema, pero desde otro punto de vista: ¿cuánto influye en la conducta de estos animales, el carácter y personalidad de su dueño?

Los labradores pertenecen a una raza de gran lealtad, inteligente y cariñosa. Criados en franco contacto con los seres humanos, resultan mascotas de innmejorable humor y permanente compañía. Es proverbial su buena predisposición al juego, su afecto por los niños y su excelente desempeño como guardianes.

Si tu interés es entrenar a tu labrador debes recordar que el primer ejercicio importante es el que se destina a que aprenda a reconocer y obedecer la voz de su amo. Esto se logra con palabras firmes pero amables, sin regaños extremos ni gritos exagerados. Los expertos aseguran que se obtienen más y mejores resultados si las órdenes son claras y breves y provienen de un tono de voz que no supere los decibeles de una conversación normal.

Muy astutos e inteligentes, aprenderán con facilidad todo cuanto les enseñes… lo bueno y lo malo. Por eso es fundamental ser cauto a la hora de enseñarle juegos o “travesuras” pues las recordará toda su vida y será muy difícil quitárselas después. Cuando cachorros son sumamente activos y podrían llegar a fastidiar bastante con su afición por los objetos móviles, correteando todo cuanto pase dentro de su campo visual. Aprovecha este interés por los objetos para enseñarle a identificar claramente uno de otros y de a poco dejar en su personalidad consignas claras y precisas sobre cómo actuar en cada caso. Por ejemplo: no romper los juguetes de los niños, no destruir el jardín, etc… Verás con cuánta facilidad recuerda lo enseñado.

En cuanto al dueño, también es importante que posea la personalidad adecuada para llevar adelante una relación afectiva con un labrador. Su carácter debe ser cordial, amable, predispuesto al juego y las caricias. Está comprobado que un perro criado junto a una persona poco sociable o demostrativa, se volverá huraño, desconfiado y hasta destructivo.

Son animales ideales como lazarillos para ciegos por la entrañable relación que son capaces de entablar con su amo. No responden a tratos violentos, ni castigos severos. Siempre será preferible que premies sus logros en vez de castigar sus errores. Con firmeza, amabilidad y por sobre todas las cosas, con gran respeto, obtendrás de tu labrador el magnífico compañero que puede llegar a ser.

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