Displasia de cadera del Labrador Retriever

La displasia de cadera es la enfermedad ortopédica más frecuente en perros, especialmente en labradores. Esto se debe a que es más común en perros de mayor tamaño y peso. Los labradores son perros que presentan un crecimiento rápido y las masas musculares pélvicas disminuyen con el paso del tiempo.

La displasia de cadera es una congruencia inadecuada de la cadera con las cabezas femorales. Estas últimas pueden observarse luxadas. Cuando las articulaciones se encuentran muy afectadas aparee un desplazamiento lateral de las cabezas femorales, que son las responsables del movimiento y la articulación.

En consecuencia la articulación de la cadera se inflama, se daña y por último se debilita la cadera. Se desgastan los cartílagos y los cambios degenerativos son cada vez mayores, apareciendo así la osteoartrosis.

Para detectarla es importante prestarle atención a algunos síntomas que pueden manifestarse. La primer consulta al veterinario aparecen por las dificultades para levantarse y poca estabilidad. Puede suceder que no se manifieste ningún síntoma y el perro llegue a su adultez sin problemas. No obstante, en algún momento de sus vidas van a aparecen los síntomas.

Algunas de las consecuencias de esta enfermedad son la intolerancia al ejercicio, atrofias musculares, incluso pueden ponerse más agresivos debido al dolor. Empiezan a verse más restringidos ante determinados movimientos como correr o saltar.

El diagnostico generalmente se realiza mediante una radiografía. Previamente se le coloca una anestesia para que se relaje completamente y sea posible realizar este estudio adecuadamente.

Existen diferentes grados de la displasia de cadera que van desde una sospecha de la enfermedad, para lo que debe controlarse periódicamente, hasta un nivel grave de la misma.

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